Compatibilidad pensión incapacidad permanente total y ser autónomo

Generalmente hay dos casos. El trabajador autónomo con discapacidad que quiere mantenerse activo incluso cuando está haciendo otra cosa, y la persona con discapacidad que está considerando iniciar su propio negocio. En ambos casos, surge la pregunta de si pueden seguir recibiendo beneficios por discapacidad.

No hace mucho, la sociedad acorralaba a las personas con discapacidad en los centros profesionales. Afortunadamente, los tiempos han cambiado y el número de personas discapacitadas inscritas en los registros de la seguridad social está aumentando. También en el RETA (reglamento especial para autónomos), donde ya hay alrededor de 21.500 de estos trabajadores cualificados. Solo el año pasado hubo 1.516 nuevos registros.

En España hay 3,8 millones de personas con algún tipo de discapacidad. Muchos de ellos eran autónomos y en algún momento pensaron en permanecer en otra actividad. Es el ejemplo de un profesional de renovación de viviendas que tuvo un accidente y no puede levantar peso o ir a un sitio de construcción todos los días, pero puede administrar el negocio o abrir una escuela de manejo contratando maestros. Por otro lado, son muchos los casos de personas con discapacidad de todo tipo que no quieren trabajar y el mercado laboral no les ofrece muchas oportunidades. Luego, consideran abrir un negocio que puedan visitar en casa a través de Internet o en un local acondicionado para sus problemas de discapacidad. Según los expertos, tienden a ser más competitivos y autosuficientes, es decir, contratan trabajadores lo antes posible para ayudarlos. Sin embargo, estos expertos se quejan de que hay poco apoyo al espíritu empresarial para las personas con discapacidad.

Además de las trabas que enfrenta todo emprendedor, en estos casos existe otro dilema determinado por el riesgo de perder la prestación por invalidez a la que tiene derecho en virtud de la Ley General del Seguro Social cuando comience a percibir la prestación Renta de su propio negocio.

“Es un tema muy complejo que depende del tipo de servicio y del nivel de discapacidad que tengas”, dijo Josefa Torres, directora de Feacem, patrona de los Centros Especiales de Empleo.

En primer lugar, hay que tener en cuenta si la pensión percibida es contributiva o no contributiva. En este último caso y, según explica el sistema de seguridad social, la percepción de una pensión de invalidez no contributiva con un grado de invalidez igual o superior al 65% no impide el ejercicio de una actividad lucrativa y remunerada por cuenta propia o ajena, que sea compatible con una discapacidad.

En el ámbito de las pensiones contributivas, también se les concede incapacidad permanente a los empleados cuyo desempeño anatómico o funcional se ve severamente restringido por accidentes de trabajo o causas naturales y, en consecuencia, su capacidad para trabajar. La legislación española distingue varios tipos, según el grado: total para el desarrollo de la ocupación habitual, invalidez absoluta y severa.

En caso de incapacidad permanente completa para el trabajo del profesional, la pensión es compatible con el trabajo por cuenta propia o por cuenta propia, siempre que las funciones no correspondan a las que ha ejercido. Por ejemplo, digamos que un usuario pierde más del 60% de su audición. Tiene derecho a una pensión por invalidez permanente y puede dirigir un negocio en el sector del transporte o cualquier otro negocio e incluso iniciar cualquier otro tipo de negocio que no requiera esa audiencia … pero no podrá conducir un camión.

En este sentido, un caso práctico publicado por el Portal de Información Legal de Iberley hace referencia al artículo 198 del Real Decreto 8/2015, que modifica la Ley General de Seguridad Social para dar respuesta a la pregunta de si la seguridad social permitirá la recuperación de la prestación con la prestación en Puede considerar un puesto de trabajo y obligarle a devolver los importes de pensión cobrados. La respuesta es: «No se considerarán incompatibles siempre que se demuestre que el trabajo realizado por el empleado implica el ejercicio de funciones distintas a las que han derivado en una incapacidad permanente total».

Pero tenga cuidado, los beneficiarios de una pensión de invalidez permanente que hayan cumplido 55 años y, por lo tanto, tengan derecho a solicitar un aumento del 20% en su base imponible legal, no pueden ser autónomos. Este aumento de rendimiento no es compatible con el ejercicio de una actividad por cuenta propia o por cuenta de un tercero.

En cuanto a la invalidez absoluta absoluta y la invalidez severa, según el seguro social ambas son a priori «compatibles, lucrativas o no» con el desarrollo de una actividad por cuenta propia o remunerada. Lo anterior, siempre y cuando “no representen un cambio en la capacidad laboral del pensionado” y “no se excedan las condiciones establecidas por la seguridad social”. Esto significa que los gerentes deben verificar y aprobar el cumplimiento. Al respecto, Torres afirmó que “ha habido casos de resoluciones contradictorias. La ley no lo deja muy claro y la decisión se basa en criterios como si queda capacidad restante o si se necesita un acompañante ”.

Cambios necesarios

Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), hay 3,8 millones de personas con discapacidad en España. De este total, «aumenta el porcentaje de discapacitados que se han quedado incapacitados para el trabajo», subraya el director de Feacem. Esto significa que los propios accidentes laborales son a menudo la causa de la discapacidad.

Asimismo, la economía digital ha abierto la puerta a nuevos puestos de trabajo que facilitan la reinserción laboral y el emprendimiento del colectivo de personas con discapacidad. En este sentido, Torres defendió el desarrollo de “una legislación más flexible y clara que aborde muchas de las incertidumbres actuales. La innovación y la tecnología han ayudado a muchos jubilados a volver al mercado laboral debido a una discapacidad temporal. Teniendo esto en cuenta, los empleadores de los centros especiales de trabajo afirman que «se están dando los primeros pasos» para asegurar que la mejora de la legislación de compatibilidad de discapacidades – autónomos o dependientes – sea «uno de los pilares de la agenda política».

Por otro lado, y en el ámbito del empleo remunerado, el número de contratos firmados por trabajadores cualificados con discapacidad superó los 100.000 en 2018 y, por primera vez en la historia, el 18,8% del total fueron indefinidos, según firma consultora Randstad.

Más de 40 años, igualmente competitivo y creador de empleo

“Cuando una persona con discapacidad viene a nosotros para poner en marcha un negocio, lo primero que aprendemos es que tiene que ser tan competitivo como alguien sin discapacidad”, explica Ana Belén Martínez, Técnica del Departamento, Autónoma y Emprendedora. Formación, empleo, funcionamiento y transformación de la Fundación Once.

Martínez encontró que uno de los valores agregados que ofrecen los emprendedores y autónomos con discapacidad es la creación de empleo. “Muchos de ellos comienzan su trabajo con empleados responsables. Y aquellos que no lo hacen por un costo de alquiler tan pronto como tienen recursos. Es importante tener a alguien que te ayude. Además, no temen construir colaboraciones con otros autónomos o pequeñas empresas que puedan cubrir los trabajos que no pueden, como la presencia de barreras físicas. “Tenemos el caso de un abogado de la zona rural que ha firmado un convenio de colaboración con otro colega porque no puede participar en determinados procesos porque las entradas no están preparadas para personas con discapacidad física”.

Según el perfil del empresario discapacitado, normalmente tienen entre 40 y 42 años de edad en promedio y están ubicados en áreas urbanas. Por género, si bien, como señaló el técnico, «se están dando pasos», todavía hay más hombres que mujeres, la proporción es del 60-40%. Lo que se está abriendo más son los sectores «en un principio eran taxis, quioscos, algún comercio tradicional … ahora se están decantando por otros como la agricultura ecológica, la tecnología, la realidad virtual y la economía social».

Respecto a las dificultades a las que se enfrentan los emprendedores con discapacidad, Belén Martínez señaló que «no son ni más ni menos que las que enfrentan otros emprendedores».

La Fundación Once, que se ha centrado en el emprendimiento y el autoempleo para este colectivo desde 1988, lanzó el año pasado el programa piloto “Para Emprendedores con Talento”, que lidera Inserta Empleo. Esta última, también dependiente de la Fundación Once, ha conseguido conseguir contratos de trabajo para más de 63.500 personas con discapacidad desde el comienzo del milenio.

Además, los “promotores del emprendimiento” del programa – así es como los mentores que trabajan en el programa – de la agencia de inserción laboral apoyan a los emprendedores en la toma de empresas que se ven obligados a mudarse a la España vacía por falta de relevo generacional o un cambio de ubicación. “En el próximo año 2020 queremos fortalecer el programa de transferencias corporativas. Creemos que es vital que las personas con discapacidad den testimonio de proyectos que de otra manera no tendrían continuidad ”, dijo Martínez. Explicó que dos de las premisas del programa son «el crecimiento inclusivo, porque promueve el trabajo en red, y sostenible, porque utiliza los recursos de la manera más eficiente posible».

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